viernes, 23 de diciembre de 2011

Cuando el manjar se torna mierda y las moscas van corriendo...

Y viendo como los copos de nieve tiñen la carretera a través de la ventana, calentito en pijama y con los huevos relajados. Cojo Skyrim y me dispongo a probarlo... No me sorprenden los gráficos, no me agrada el control, me rio con algunos bugs graciosos a la par que entrañables (tanto como un hombre meando sentado). Pese a todo ello, las horas pasan volando mientras juegas, todos dirán que es debido a lo bueno que resulta ser el juego pese a sus mierdas; "vuestro gozo en un pozo".

No soy tan dado como otra gente a este tipo de juegos, me mata el hecho de que para hacer una cosa me tenga que pasar dos horas corriendo como un cabrón, de un lado a otro. Coño, a mi me van a tocar los huevos a estas alturas... Me puse a robar caballos, y a intentar matar a todo bicho que pillaba. No sin morir unas cuantas veces, y cagandome en todo dios cuando ves a tu personaje volando por los cielos cual colibrí de una ostia. Voy a ver que se puede hacer en este mundillo... La historia es como mear sentado, fácil, sencilla, sin emoción, le falta algo, ese algo que impide motivar a alguien; a quien no le guste este tipo de juegos.

Tirante y sonante robo un caballo mientras me persiguen... No se quien, de no se que aldea, llamándome traidor. Al raso de alguna montaña en cierto lugar perdido les pierdo la pista. Busco aventuras, mientras me preparo registrando mi inventario, buscar algo, se torna imposible como aguja en un pajar gris.

Miro el reloj, han pasado unas cuantas horas más... Me cago en los putos Sandbox, me doy cuenta que de ocho horas, seis las pasas moviendo menús, pulsando el botón de correr y rebuscando entre la mierda algún manjar. Ni un caballo, es capaz de galopar, a tal velocidad, que no me inunde la inmensidad del aburrimiento. Soy más propenso a la acción, a los puzzles, y a una historia que me haga soportar una mierda de jugabilidad.

Y no pido perdón, porque te lo digo de corazón. Skyrim es un gran juego para pasear, no para luchar. Skyrim es una belleza artística que propensa la demencia de tu razón y sinsentido. Vacilo y oscilo al borde de un acantilado, llega un gran dragón, caigo rendido, el juego esta vendido. Lo mato, tardo, con cuidado miro al cielo, pero ahora no veo ningún lagarto con alas... Miro el reloj, la presión de seguir con mi labor me hace dejar el juego, darme cuenta que me encanta el entorno y la envoltura de Skyrim, pero la mecánica no me agrada, me impide disfrutar... La inmensidad me abruma, demasiada chorrada libre, quiero una historia preciosa, un caballero comiéndoselo a su princesa, un par de cabezas rodando por las escaleras de un nefasto castillo, destrozado, por las llamas de un esplendido lagarto con alas de color verde olivo...

Me pregunto si podría usar las pistolas, que un ingenuo de la dualidad creo, y de una fumada hizo Portal. No me queda tiempo, y trasteando con alguna neurona menos que antes; me voy a jugar al DLC de Portal 2, gratis, y sobre todo de un juego que me hace disfrutar cada segundo, quizás no tenga un dragón, no tenga castillos y no pueda blandir una espada, pero la sonrisa de la cara, no me la quita ¡ni DIOS!




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